martes, 7 de julio de 2020

Joyas literarias LXXVIII

A continuación incluyo un nuevo fragmento de la novela La máquina del tiempo de uno de los padres de la ciencia ficción, H.G. Wells, que para mi es uno de los cuatro grandes escritores del siglo XIX:

"Temo no poder transmitir las peculiares sensaciones del viaje a través del tiempo. Son extremadamente desagradables. Se experimenta un sentimiento sumamente parecido al que se tiene en las montañas rusas zigzagueantes (¡un irresistible movimiento como si se precipitase uno de cabeza!). Sentí también la misma horrible anticipación de inminente aplastamiento. Cuando emprendí la marcha, la noche seguía al día como el aleteo de un ala negra. La obscura percepción del laboratorio pareció ahora debilitarse en mí, y vi el Sol saltar rápidamente por el cielo, brincando a cada minuto, y cada minuto marcando un día. Supuse que el laboratorio había quedado destruido y que estaba yo al aire libre. Tuve la obscura impresión de hallarme sobre un andamiaje, pero iba ya demasiado de prisa para tener conciencia de cualquier cosa movible. El caracol más lento que se haya nunca arrastrado se precipitaba con demasiada velocidad para mí. La centelleante sucesión de obscuridad y de luz era sumamente dolorosa para los ojos. Luego, en las tinieblas intermitentes vi la Luna girando rápidamente a través de sus fases desde la nueva hasta la llena, y tuve un débil atisbo de las órbitas de las estrellas. Pronto, mientras avanzaba con velocidad creciente aún, la palpitación de la noche y del día se fundió en una continua grisura; el cielo tomó una maravillosa intensidad azul, un espléndido y luminoso color como el de un temprano amanecer; el Sol saltarín se convirtió en una raya de fuego, en un arco brillante en el espacio, la Luna en una débil faja oscilante; y no pude ver nada de estrellas, sino de vez en cuando un círculo brillante fluctuando en el azul.
La vista era brumosa e incierta. Seguía yo situado en la ladera de la
colina sobre la cual está ahora construida esta casa y el saliente se elevaba por encima de mí, gris y confuso. Vi unos árboles crecer y cambiar como bocanadas de vapor, tan pronto pardos como verdes: crecían, se desarrollaban, se quebraban y desaparecían. Vi alzarse edificios vagos y bellos y pasar como sueños. La superficie de la tierra parecía cambiada, disipándose y fluyendo bajo mis ojos. Las manecillas sobre los cuadrantes que registraban mi velocidad giraban cada vez más de prisa. Pronto observé que el círculo solar oscilaba de arriba abajo, solsticio a solsticio, en un minuto o menos, y que, por consiguiente, mi marcha era de más de un año por minuto; y minuto por minuto la blanca nieve destellaba sobre el Mundo, y se disipaba, siendo seguida por el verdor brillante y corto de la primavera."

Continuará...

lunes, 6 de julio de 2020

Joyas literarias LXXVII

A continuación incluyo tres poemas de la gran Safo de Mitilene, una talentosa poetisa de la antigua Grecia que conocí en mi adolescencia y que con su poesía desnuda, sencilla, y lírica me enseñó la instantáneamente intensa belleza de la poesía amorosa:

"De la hermosa Luna

De la hermosa luna los astros cerca
hacia atrás ocultan luciente el rostro
cuando aquella brilla del todo llena
sobre la tierra…

[...]

Desde Creta ven, Afrodita

Desde Creta ven, Afrodita, aquí
a este sacro templo, que un bello bosque
de manzanos hay, y el incienso humea
ya en los altares;
suena fresca el agua por los manzanos
y las rosas dan al lugar su sombra,
y un profundo sueño de aquellas hojas
trémulas baja;
pasto de caballos, el prado allí
lleno está de flores de primavera
y las brisas soplan oliendo a miel…
Ven, Chipriota, aquí y, tras tomar guirnaldas,
en doradas copas alegremente









[...]

Eros me sacudió el alma

Eros me sacudió el alma
como un viento que en la montaña sacude los árboles."

domingo, 5 de julio de 2020

CXI Curándome la melancolía

Lágrimas que van cayendo,
limpiando mi alma,
deslizándose con calma,
a las tristezas van barriendo,
para otro día poder reír,
tengo hoy que despojarme,
de la pena que no me deja vivir,
todo así va fluyendo,
y aunque hoy estoy sufriendo,
así sanaré mi herida alma,
me devolveré la calma,
para que la alegría pueda abrazarme,
y así volver a sentir,
como la vida vuelve a besarme.

jueves, 2 de julio de 2020

Tweeteando que es gerundio XXIV...

A continuación sigo incluyendo nuevos tweets de mi cuenta de twitter (si quieres acceder a mi twitter pincha aquí), donde reflexiono un poco en general sobre este mundo sin sentido en el que vivo y del que sin duda formo parte, en cualquier caso espero que estas reflexiones os hagan pensar un poco también a vosotros aunque solo sea para concluir cuan equivocado estoy:

"Si piensas que algo es imposible nunca será posible.
If you think that something is impossible it will never be possible.
Recuerda que sonrías o llores, seas útil o inútil, vivas o mueras, el sol volverá a salir mañana, por lo que haz que cada día cuente.
Remember that whether you smile or cry, whether you are useful or useless, whether you live or die, the sun will rise again tomorrow, so make every day count."

Daniel Gorostiza Limón.

Joyas literarias LXXVI

A continuación incluyo un poema de la gran Safo de Mitilene, una talentosa poetisa de la antigua Grecia que conocí en mi adolescencia y que con su poesía desnuda, sencilla, y lírica me enseñó la instantáneamente intensa belleza de la poesía amorosa:

"Himno a Afrodita

Inmortal Afrodita la del trono pintado
la hija de Zeus, tejedora de engaños, te lo ruego:
no a mí, no me sometas a penas ni angustias
el ánimo, diosa.

Pero acude aquí, si alguna vez en otro tiempo,
al escuchar de lejos de mi voz la llamada,
la has atendido y, dejando la áurea morada
paterna, viniste,

Tras aprestar tu carro. Te conducían lindos
tus veloces gorriones sobre la tierra oscura.
Batiendo en raudo ritmo sus alas desde el cielo
cruzaron el éter,
y al instante llegaron. Y tú, oh feliz diosa,
mostrando tu sonrisa en el rostro inmortal,
me preguntabas qué de nuevo sufría y a qué
de nuevo te invocaba,
y qué con tanto empeño conseguir deseaba
en mi alocado corazón. ¿A quién, esta vez
voy a atraer, oh querida, a tu amor? ¿Quién ahora,
ay Safo, te agravia?
Pues si ahora te huye, pronto va a perseguirte;
si regalos no aceptaba, ahora va a darlos,
y si no te quería, en seguida va a amarte,
aunque ella resista.

Acúdeme también ahora, y líbrame ya
de mis terribles congojas, cúmpleme que logre
cuanto mi ánimo ansía, y sé en esta guerra
tu misma mi aliada."

viernes, 26 de junio de 2020

Joyas literarias LXXV

A continuación incluyo dos poemas de la gran Safo de Mitilene, una talentosa poetisa de la antigua Grecia que conocí en mi adolescencia y que con su poesía desnuda, sencilla, y lírica me enseñó la instantáneamente intensa belleza de la poesía amorosa:




"Ponte Guirnaldas, oh Dica

ponte guirnaldas, oh Dica, por tus graciosos cabellos
tras enlazar con tus manos suaves los tallos de eneldo,
que hasta las flores las Gracias siempre felices se acercan,
pero rechazan la vista de quien guirnaldas no lleva.










[...]

 Inmortal celeste

Inmortal celeste, de ornado trono,
dolotrenzadora, Afrodita, atiende:
no atormentes más con pesar y angustias
mi alma, señora,

sino ven aquí, si mi voz de lejos
otra vez oíste y me escuchaste
y dejando atrás la dorada casa
patria viniste,

tras uncir el carro: gorriones lindos
a la negra tierra tiraban prestos
con sus fuertes alas batiendo el aire
desde los cielos.

Y llegaron pronto, y tú, dichosa,
con divino rostro me sonreías
preguntando qué me pasaba, a qué otra
vez te llamaba
y que qué prefiero que en mi alma loca
me suceda ahora: «¿A quién deseas
que a tu amor yo lleve? Ay dime, Safo,
¿quién te hace daño?

Pues, si huyó de ti, pronto irá a buscarte;
si aceptar no quiso, dará regalos;
te amará bien pronto, si no te ama,
aun sin quererlo».

Ven también ahora y de amargas penas
líbrame, y otorga lo que mi alma
ver cumplido ansía, y en esta guerra,
sé mi aliada."

sábado, 20 de junio de 2020

CX La brisa de tu sonrisa












Miro las rosas,
avanzo hacia ellas,
las veo bellas,
el vuelo de las mariposas,
nada de eso ahora,
ganas de vivir,
o quizás de morir,
me dan en esta hora,
es solo tu sonrisa,
zalamera y sin prisa,
la que me da una vida,
a veces prohibida,
con la que llenar el hoy,
y es con ella que me voy.